No, la Ilustración no eliminó la religión ni creó una “razón pura” universal: mito, límites y diversidad intelectual

por Redacción CienciaContexto | Abr 24, 2026 | Mitos históricos

Pensadores de la Ilustración debatiendo sobre razón, ciencia y religión en el contexto del pensamiento europeo y sus límites intelectuales

La Ilustración no sustituyó simplemente la religión por una “razón pura” universal: reconfiguró la relación entre conocimiento, autoridad, política y creencia. Fue un proceso diverso, conflictivo y desigual en el que la razón crítica ganó centralidad, pero no eliminó la religión ni produjo una visión única del mundo.

El siglo XVIII suele presentarse como una ruptura absoluta con el pasado: la razón habría vencido a la superstición, la ciencia habría sustituido a la fe y la modernidad habría dejado atrás la religión. Esa lectura es cómoda, pero históricamente pobre. La Ilustración fue más compleja: incluyó deísmo, cristianismo reformista, crítica anticlerical, materialismo, tolerancia religiosa, proyectos políticos contrapuestos y debates sobre los límites de la propia razón.

Este periodo se desarrolló en continuidad con la Revolución científica, con la expansión de la imprenta, con nuevas formas de sociabilidad intelectual y con problemas heredados de la Edad Media y la Edad Moderna. Su importancia no está en haber destruido todo lo anterior, sino en haber sometido la autoridad, la tradición y las instituciones a una crítica más pública y sistemática.

El mito de la “razón pura” ilustrada

El mito de la “razón pura” sostiene que la Ilustración habría instaurado una razón universal, autosuficiente y homogénea, capaz de sustituir por completo a la religión, la tradición y la autoridad. Según esta visión, el siglo XVIII sería el momento en que la humanidad abandona la oscuridad y entra en una modernidad racional sin ambigüedades.

El problema es que esa imagen simplifica el periodo. No existió una única Ilustración, ni una única idea de razón, ni una actitud uniforme hacia la religión. Hubo ilustrados moderados y radicales, creyentes y anticlericales, deístas y materialistas, reformistas monárquicos y defensores de transformaciones políticas profundas.

La razón ilustrada no fue una verdad final alcanzada de una vez para siempre. Fue, sobre todo, una práctica crítica: examinar argumentos, cuestionar autoridades, comparar evidencias, reformar instituciones y discutir públicamente asuntos que antes quedaban sometidos a tradición, privilegio o dogma.

Qué fue realmente la Ilustración

La Ilustración fue un movimiento intelectual y cultural desarrollado principalmente durante el siglo XVIII, aunque con antecedentes en los siglos anteriores y consecuencias posteriores. Su centro no fue una doctrina cerrada, sino una actitud crítica hacia la autoridad heredada y una confianza creciente en la capacidad humana para comprender y reformar el mundo.

Los ilustrados defendieron la educación, la discusión pública, la reforma legal, la tolerancia, el conocimiento empírico, la crítica de privilegios y la mejora social. Pero no todos entendieron esos objetivos de la misma manera. En algunos casos, la Ilustración buscaba reformar la monarquía y la religión. En otros, cuestionaba de forma mucho más radical las bases del orden político y eclesiástico.

Por eso es más preciso hablar de ilustraciones en plural: francesa, escocesa, alemana, italiana, hispánica, atlántica, religiosa, radical, moderada. Cada una tuvo problemas, lenguajes y límites distintos.

La Ilustración no eliminó la religión

Una de las simplificaciones más frecuentes consiste en afirmar que la Ilustración sustituyó la religión por la razón. En realidad, la religión siguió siendo central en la vida social, política y cultural de Europa y América. La mayoría de la población continuó siendo religiosa, y muchos pensadores ilustrados no fueron ateos.

Lo que cambió fue la forma de discutir la religión. La autoridad eclesiástica empezó a ser sometida a crítica pública con mayor intensidad. Se cuestionaron la intolerancia, la persecución religiosa, la censura, el fanatismo y la unión rígida entre poder político y autoridad confesional.

Pero crítica no equivale a eliminación. Muchos ilustrados defendieron versiones racionalizadas de la religión, como el deísmo, que aceptaba la existencia de un principio creador pero rechazaba la revelación dogmática, los milagros o la autoridad clerical como base del conocimiento público.

Voltaire: crítica religiosa sin ateísmo simple

Voltaire es uno de los símbolos de la crítica ilustrada a la religión institucional. Denunció la intolerancia, el fanatismo y los abusos del poder eclesiástico. Su defensa de la tolerancia religiosa fue uno de los rasgos más influyentes de su pensamiento.

Sin embargo, Voltaire no representa una sustitución directa de religión por ateísmo. Su posición fue deísta: rechazaba muchos dogmas y prácticas de las iglesias, pero defendía la existencia de un orden racional del universo y de un principio creador. Su enemigo principal no era toda creencia religiosa, sino la intolerancia y el poder clerical cuando pretendía imponer verdades por la fuerza.

Este caso muestra por qué el mito de la “razón pura” falla. La crítica ilustrada podía atacar instituciones religiosas sin eliminar toda forma de religión. La Ilustración transformó el campo religioso, no lo borró.

Kant y los límites de la razón

Immanuel Kant es una figura clave para desmontar la idea de una razón ilustrada omnipotente. En su obra crítica, Kant no presenta la razón como una facultad ilimitada que pueda conocerlo todo. Al contrario, analiza sus condiciones, alcances y límites.

La Crítica de la razón pura no celebra una razón absoluta sin restricciones. Examina qué puede conocer la razón teórica y dónde aparecen sus límites. Kant distingue entre conocimiento empírico, condiciones de posibilidad de la experiencia, razón práctica, moralidad y cuestiones metafísicas que no pueden resolverse como si fueran objetos científicos.

Por eso Kant no encaja en la caricatura de una Ilustración que simplemente sustituye religión por ciencia o dogma religioso por dogma racional. Su proyecto muestra una razón crítica, consciente de sus límites, y no una razón convertida en nueva autoridad incuestionable.

Ilustración moderada e Ilustración radical

La diversidad interna del movimiento ilustrado es fundamental. La Ilustración moderada buscaba reformas compatibles con monarquías, religión racionalizada, orden social y gradualismo político. En cambio, la Ilustración radical defendió posiciones más críticas frente a la autoridad religiosa, la monarquía, el privilegio aristocrático y las jerarquías tradicionales.

Algunos ilustrados defendían tolerancia religiosa, educación y reforma del derecho sin cuestionar de forma completa el orden político. Otros defendían materialismo, democracia, igualdad más amplia y crítica profunda de la religión revelada. Entre ambos extremos existían muchas posiciones intermedias.

Hablar de una sola Ilustración uniforme borra esta variedad. También impide entender por qué el mismo periodo pudo producir reformas monárquicas, enciclopedismo, crítica anticlerical, nuevas teorías económicas, filosofía moral escocesa, debates sobre derechos y movimientos revolucionarios.

Razón, ciencia y espacio público

La Ilustración amplió el prestigio de la razón, pero esa razón no era una abstracción aislada. Se practicaba en academias, salones, cafés, periódicos, sociedades científicas, correspondencias, libros, enciclopedias y debates públicos. La discusión racional necesitaba instituciones y medios de circulación.

La ciencia tuvo un papel importante porque ofrecía un modelo de conocimiento basado en observación, cálculo, experimentación y crítica pública. El éxito de la física newtoniana influyó mucho en la idea de que el mundo natural podía explicarse mediante leyes generales y métodos racionales.

Sin embargo, la Ilustración no fue solo ciencia. También fue filosofía política, reforma penal, economía, educación, historia, moral, estética, crítica religiosa y debate sobre la sociedad. Su razón fue práctica, social y política, no únicamente matemática o experimental.

La Enciclopedia y la organización del saber

La Encyclopédie, dirigida por Diderot y d’Alembert, simboliza el proyecto ilustrado de organizar y difundir el conocimiento. No fue solo una colección de datos, sino una intervención cultural: pretendía mostrar que los saberes técnicos, artesanales, científicos y filosóficos podían ordenarse y hacerse accesibles.

La importancia de la Encyclopédie está en su dimensión pública. El conocimiento dejaba de ser patrimonio exclusivo de autoridades tradicionales y se presentaba como un campo abierto a discusión, crítica y utilidad social. Esto no significaba neutralidad absoluta: la obra tenía una orientación filosófica y política.

El proyecto enciclopédico muestra una razón ilustrada situada históricamente: crítica, ambiciosa, reformista y ligada a la circulación impresa. No era una razón pura fuera del mundo, sino una práctica de reorganización cultural.

Religión, tolerancia y secularización

La Ilustración impulsó debates decisivos sobre tolerancia religiosa y secularización. Después de siglos de guerras de religión, persecuciones y conflictos confesionales, muchos pensadores defendieron que la convivencia política no debía depender de imponer una única verdad religiosa.

La secularización no significó desaparición inmediata de la religión, sino diferenciación progresiva de esferas: política, ciencia, derecho, educación y religión empezaron a separarse con mayor claridad en algunos contextos. Ese proceso fue desigual, resistido y nunca completo en el siglo XVIII.

La religión continuó influyendo en moral, vida comunitaria, educación y política. Lo que se debilitó fue la pretensión de que la autoridad religiosa pudiera decidir por sí sola todas las cuestiones públicas, científicas o jurídicas.

La Ilustración y sus límites

La Ilustración defendió libertad, razón y universalidad, pero también tuvo límites claros. Muchas sociedades ilustradas mantuvieron esclavitud, colonialismo, exclusión de las mujeres, jerarquías de clase y prejuicios raciales. La razón ilustrada podía ser emancipadora, pero también convivió con estructuras de dominación.

Este punto es esencial para evitar idealizaciones. La Ilustración no fue una pureza moral ni una garantía automática de igualdad. Algunos ilustrados criticaron la esclavitud o defendieron reformas profundas; otros justificaron jerarquías o quedaron atrapados en prejuicios de su tiempo.

Reconocer sus límites no significa negar su importancia. Significa entenderla históricamente: como un conjunto de proyectos humanos situados, con avances, contradicciones y consecuencias ambivalentes.

La Ilustración no fue una ruptura total con el pasado

Otro error habitual consiste en presentar la Ilustración como ruptura absoluta con la Edad Media y la tradición. En realidad, heredó instituciones, lenguajes, problemas y métodos anteriores. La universidad, la imprenta, la teología natural, el derecho, la filosofía moral y la ciencia moderna temprana formaban parte de un proceso histórico más largo.

La Ilustración sí cambió la intensidad y dirección de la crítica. Hizo más pública la discusión sobre autoridad, superstición, educación, gobierno, derechos y conocimiento. Pero esa crítica se construyó con materiales heredados, no desde un vacío intelectual.

Por eso la idea de “religión igual a pasado” y “razón igual a modernidad” es demasiado simple. La modernidad ilustrada no eliminó todo lo anterior: lo reorganizó, lo discutió y lo sometió a nuevas exigencias.

Relación con el mito de la Edad Media oscura

El mito de la Ilustración como triunfo absoluto de la razón suele apoyarse en otro mito: la Edad Media oscura. Según esa narración, la humanidad habría vivido siglos de ignorancia religiosa hasta que el Renacimiento, la Revolución científica y la Ilustración recuperaron la racionalidad.

La historia real es más continua. Hubo pérdidas, censuras y límites, pero también universidades, transmisión textual, filosofía natural, lógica, derecho, traducciones y debates intelectuales. La Ilustración heredó parte de ese mundo y lo transformó.

Este esquema lineal también se conecta con el mito de que la Iglesia bloqueó completamente la ciencia. En ambos casos, la historia se reduce a una oposición simple entre oscuridad y razón, cuando los procesos reales fueron mucho más complejos.

Errores frecuentes sobre Ilustración, religión y razón

  • “La Ilustración eliminó la religión”: falso. La religión persistió, aunque fue criticada, reformulada y parcialmente desplazada de ciertos ámbitos públicos.
  • “Todos los ilustrados eran ateos”: incorrecto. Muchos fueron deístas, cristianos reformistas o defensores de una religión racional.
  • “La razón ilustrada era absoluta”: simplificación. En autores como Kant, la razón se entiende también desde sus límites.
  • “Hubo una sola Ilustración”: falso. Existieron corrientes moderadas, radicales, religiosas, políticas y nacionales muy diferentes.
  • “La Ilustración fue moralmente perfecta”: no. Convivió con colonialismo, esclavitud, sexismo y jerarquías sociales.

Qué cambió realmente

Lo que cambió con la Ilustración no fue la desaparición total de la religión ni la llegada de una razón perfecta. Cambió el estatus de la autoridad. Las instituciones, tradiciones y dogmas tuvieron que enfrentarse cada vez más a la crítica pública, al debate racional y a nuevas exigencias de justificación.

También cambió el ideal de conocimiento útil. La educación, la reforma legal, la economía política, la ciencia, la medicina y la administración se pensaron como campos susceptibles de mejora racional. La sociedad empezó a imaginarse con más fuerza como algo reformable, no solo heredado.

Ese cambio fue decisivo para el mundo moderno. Pero fue gradual, contradictorio y desigual. La Ilustración no sustituyó un sistema cerrado por otro sistema cerrado: abrió conflictos sobre quién puede pensar, quién puede gobernar, qué cuenta como evidencia y cómo debe organizarse la vida pública.

Preguntas frecuentes sobre la Ilustración y la religión

¿La Ilustración fue atea?

No de forma general. Hubo pensadores ateos o materialistas, pero muchos ilustrados fueron deístas, creyentes reformistas o defensores de una religión compatible con la razón.

¿La Ilustración sustituyó la religión por la ciencia?

No exactamente. La ciencia ganó prestigio como modelo de conocimiento, pero la Ilustración también incluyó filosofía política, moral, derecho, economía, educación y crítica institucional.

¿Qué criticaban los ilustrados de la religión?

Principalmente la intolerancia, el fanatismo, la censura, el privilegio clerical y la autoridad religiosa cuando pretendía imponerse sobre la vida pública o el conocimiento.

¿Kant defendía una razón ilimitada?

No. Kant analizó precisamente los límites de la razón, distinguiendo entre lo que puede conocerse teóricamente, lo que pertenece a la razón práctica y lo que queda fuera del conocimiento empírico.

Conclusión

La Ilustración no eliminó la religión ni instauró una razón pura universal. Fue un proceso histórico de crítica, reforma y reorganización del conocimiento, en el que la razón ganó centralidad como herramienta pública de análisis, pero siempre dentro de contextos diversos y limitados.

Su legado no consiste en haber sustituido todo lo anterior por una modernidad perfecta, sino en haber ampliado la exigencia de justificación racional frente a la autoridad heredada. Comprenderla bien exige abandonar la caricatura de una guerra simple entre religión y razón, y reconocer la complejidad de sus debates, logros y contradicciones.

Bibliografía científica

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  • Gay, P. (1966). The Enlightenment: An Interpretation. Knopf.
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