Los neandertales fueron un linaje humano que habitó Europa y distintas regiones de Asia occidental y central durante cientos de miles de años. Lejos de la antigua imagen del «hombre de las cavernas» torpe y primitivo, las evidencias arqueológicas, fósiles y genéticas muestran poblaciones capaces de fabricar herramientas complejas, controlar el fuego, cazar, aprovechar recursos variados, cuidar a miembros de sus grupos y desarrollar comportamientos cuya dimensión simbólica continúa siendo objeto de investigación.
Los neandertales, generalmente clasificados como Homo neanderthalensis, fueron además uno de nuestros parientes humanos extinguidos más próximos. Durante parte de su historia coincidieron con Homo sapiens y hubo reproducción entre ambas poblaciones. Como consecuencia, muchas personas actuales conservan pequeñas proporciones de ADN heredado de neandertales.
Pero conocer a los neandertales no consiste solo en reconstruir su aspecto. La cuestión científicamente más interesante es cómo sabemos lo que sabemos sobre poblaciones desaparecidas hace decenas de miles de años. La respuesta combina fósiles, herramientas, yacimientos arqueológicos, métodos de datación, análisis químicos, reconstrucciones ambientales y, desde finales del siglo XX, ADN antiguo.
Quiénes eran los neandertales
Los neandertales pertenecían al género Homo, el mismo al que pertenece nuestra especie. Sus poblaciones ocuparon amplias regiones de Eurasia durante el Pleistoceno, dentro de una historia evolutiva mucho más compleja que una sencilla sucesión de especies que conduce inevitablemente hasta nosotros.
En términos generales, los fósiles y los datos genéticos permiten reconocer un linaje neandertal diferenciado durante varios cientos de miles de años. La transición no ocurrió en un instante ni resulta idéntica en todos los fósiles europeos. Determinados rasgos anatómicos asociados posteriormente a los neandertales fueron apareciendo de forma progresiva en poblaciones anteriores.
Esta historia forma parte de la evolución más amplia del género Homo. Neandertales y Homo sapiens no representan una secuencia en la que unos se transformaron directamente en los otros. Fueron linajes próximos que compartieron antepasados más antiguos y que posteriormente desarrollaron historias evolutivas parcialmente separadas.
Cuándo y dónde vivieron los neandertales
Los neandertales vivieron aproximadamente entre hace 400.000 y 40.000 años, aunque los límites cronológicos dependen de cómo se clasifiquen determinadas poblaciones antiguas y de las evidencias disponibles en cada región.
Su distribución conocida comprendió gran parte de Europa y se extendió hacia Asia occidental y central. Se han encontrado restos o evidencias asociadas a neandertales desde la península ibérica hasta regiones de Oriente Próximo, el Cáucaso y Asia central.
No ocuparon continuamente todo ese territorio. El Cuaternario, y especialmente el Pleistoceno, estuvo marcado por importantes oscilaciones climáticas. La extensión de glaciares, los cambios de temperatura, la disponibilidad de agua, la vegetación y la distribución de los animales modificaron repetidamente las zonas habitables.
Por ello, el mapa neandertal fue dinámico. Las poblaciones pudieron expandirse cuando determinadas regiones ofrecían condiciones favorables y retroceder, fragmentarse o quedar aisladas cuando el clima y los ecosistemas cambiaban.
De dónde surgieron los neandertales
El origen exacto del linaje neandertal sigue siendo una cuestión de investigación. Los fósiles europeos del Pleistoceno medio muestran una combinación de características antiguas y rasgos que posteriormente se vuelven típicamente neandertales.
Uno de los yacimientos más importantes para comprender este proceso se encuentra en España: la Sima de los Huesos de Atapuerca. Allí se ha recuperado una extraordinaria colección de restos humanos de hace aproximadamente 430.000 años.
Estos individuos presentan características anatómicas relacionadas con el linaje neandertal. Más importante todavía, el análisis de ADN antiguo obtenido de restos de la Sima aportó evidencia genética de una relación temprana con los neandertales posteriores.
Los datos fósiles y genómicos indican que la separación entre los linajes que acabarían dando lugar a neandertales, denisovanos y humanos modernos ocurrió mucho antes de los últimos neandertales europeos. La historia exacta incluye divergencias, poblaciones estructuradas y episodios posteriores de intercambio genético, por lo que no debe representarse como un árbol perfectamente limpio y lineal.
Cómo eran físicamente los neandertales
Los esqueletos neandertales presentan un conjunto característico de rasgos anatómicos. En promedio tenían cuerpos relativamente bajos, anchos y robustos, extremidades distales proporcionalmente cortas y una musculatura potente.
Estas proporciones corporales son compatibles con adaptaciones que reducen la pérdida de calor en ambientes fríos, aunque los neandertales vivieron bajo condiciones climáticas diversas y su anatomía no puede atribuirse a una sola causa.
Cráneo y rostro
El cráneo neandertal era generalmente alargado y bajo, con arcos supraorbitarios marcados, una región media de la cara proyectada hacia delante y una abertura nasal amplia. En la parte posterior del cráneo podía presentar una característica prominencia conocida como moño occipital.
No todos los individuos mostraban exactamente el mismo conjunto de rasgos ni con la misma intensidad. Como ocurre en cualquier población biológica, existía variabilidad.
¿Tenían un cerebro mayor que nosotros?
La capacidad endocraneal de muchos neandertales era comparable a la de los humanos modernos y, en promedio, podía ser incluso algo mayor. Sin embargo, un cerebro de mayor volumen no significa automáticamente una inteligencia superior.
El tamaño cerebral está relacionado también con el tamaño corporal y no informa por sí solo sobre la organización de las redes neuronales, el desarrollo, las capacidades cognitivas o el comportamiento. El tejido cerebral no fosiliza de manera ordinaria, por lo que gran parte de la cognición neandertal debe estudiarse indirectamente mediante anatomía, genética y arqueología.
Cómo vivían los neandertales
No existió una única forma de vida neandertal durante cientos de miles de años y a lo largo de miles de kilómetros. Las poblaciones se adaptaron a ambientes diferentes y modificaron sus estrategias según los recursos disponibles.
Qué comían
La carne tuvo un papel importante en la alimentación de numerosas poblaciones neandertales, especialmente en regiones frías donde los grandes herbívoros proporcionaban abundantes calorías y proteínas.
Sin embargo, describirlos como consumidores exclusivamente de carne sería incorrecto. Los yacimientos muestran una dieta variable. Según el lugar y el periodo, aprovecharon vegetales, semillas, frutos, tubérculos, pequeños animales, aves y otros recursos.
La alimentación se reconstruye mediante diferentes tipos de evidencias: marcas de corte sobre huesos animales, desgaste dental, restos microscópicos conservados en cálculo dental, análisis isotópicos y residuos encontrados en contextos arqueológicos.
Caza y aprovechamiento de animales
Los neandertales fueron cazadores eficaces. En distintos yacimientos aparecen restos de ciervos, caballos, bóvidos y otros animales asociados a herramientas y marcas producidas durante el procesamiento de las carcasas.
La caza de grandes animales requería conocimiento del territorio, anticipación de su comportamiento, cooperación y tecnología. Las lesiones observadas en algunos esqueletos neandertales muestran además que su forma de vida podía entrañar importantes riesgos físicos.
Fuego, refugio y protección frente al frío
Numerosos yacimientos contienen hogares y evidencias de utilización del fuego. El fuego proporcionaba calor, protección, iluminación y posibilidades para procesar alimentos y materiales.
Los neandertales utilizaron cuevas y abrigos rocosos, aunque no vivieron exclusivamente en ellos. También ocuparon espacios abiertos. Su supervivencia en ambientes fríos implica además algún tipo de protección corporal, y existen herramientas adecuadas para trabajar pieles animales, aunque la ropa orgánica raramente se conserva durante decenas de miles de años.
Las herramientas de los neandertales
La tecnología neandertal estuvo asociada durante buena parte de su historia a conjuntos arqueológicos incluidos dentro del Paleolítico medio y, especialmente en Europa, a diferentes tradiciones denominadas musteriense.
Fabricaban herramientas de piedra mediante secuencias de talla que requerían seleccionar una materia prima, prever la forma de las lascas y controlar los golpes necesarios para obtener filos con características determinadas.
Entre sus instrumentos aparecen raspadores, puntas y otras piezas utilizadas para cortar carne, trabajar pieles, procesar madera y realizar actividades diversas. Algunas técnicas, como los métodos Levallois, muestran planificación previa: el núcleo de piedra se preparaba para obtener productos con formas previstas antes de extraerlos.
La tecnología tampoco fue idéntica en todos los lugares ni permaneció congelada durante cientos de milenios. Existieron variaciones geográficas y temporales, otra razón por la que resulta incorrecto imaginar a todos los neandertales como una población culturalmente uniforme.
¿Eran inteligentes los neandertales?
La pregunta es más complicada de lo que parece porque la inteligencia no es una magnitud única que pueda medirse directamente en una población extinguida.
Lo que sí podemos estudiar son comportamientos que requieren determinadas capacidades cognitivas. La arqueología indica que los neandertales planificaban la fabricación de herramientas, controlaban el fuego, cazaban animales de gran tamaño, conocían extensos territorios, procesaban materias diferentes y transmitían técnicas entre generaciones.
Algunos individuos sobrevivieron durante años a lesiones o discapacidades graves. El famoso individuo Shanidar 1, por ejemplo, presentaba importantes traumatismos y limitaciones físicas y llegó a una edad relativamente avanzada. Casos como este son compatibles con algún grado de ayuda o apoyo dentro del grupo, aunque reconstruir exactamente las relaciones sociales a partir de un esqueleto exige cautela.
También existen evidencias de comportamientos que pueden tener dimensión simbólica. Pigmentos, objetos modificados, uso especial de determinados restos animales, adornos y otros hallazgos han cambiado profundamente la antigua imagen de unos neandertales incapaces de simbolismo.
Eso no significa que podamos asegurar que todos los grupos neandertales desarrollaron las mismas tradiciones simbólicas ni que sus sistemas culturales fueran idénticos a los de Homo sapiens. La interpretación depende del contexto arqueológico de cada hallazgo.
¿Los neandertales enterraban a sus muertos?
Algunos esqueletos neandertales aparecen en contextos compatibles con deposiciones deliberadas de cadáveres. Determinar si cada caso constituye un enterramiento intencional exige analizar cuidadosamente la posición del cuerpo, los sedimentos, las alteraciones posteriores y el contexto arqueológico.
La existencia de algunos enterramientos deliberados es considerada plausible o bien respaldada en determinados yacimientos, pero atribuir automáticamente ceremonias religiosas complejas a esas deposiciones iría más allá de las pruebas.
Este ejemplo ilustra una regla importante en paleoantropología: una evidencia física puede demostrar una acción sin revelar necesariamente todo el significado que quienes la realizaron atribuían a esa acción.
¿Los neandertales hablaban?
No podemos escuchar a un neandertal ni recuperar directamente una lengua hablada hace decenas de miles de años. Por ello, afirmar exactamente cómo hablaban sería especulativo.
Sin embargo, existen varias líneas de evidencia compatibles con una capacidad de comunicación vocal considerable. El hueso hioides neandertal conocido presenta similitudes con el humano moderno, determinados estudios sobre el sistema auditivo indican capacidades apropiadas para percibir frecuencias importantes para el habla y los neandertales poseían variantes de genes como FOXP2 relacionadas con funciones implicadas en el habla y el lenguaje.
Ninguna de estas pruebas demuestra por sí sola que utilizaran un lenguaje idéntico al nuestro. FOXP2, por ejemplo, no es «el gen del lenguaje», sino uno de muchos genes implicados en procesos biológicos relevantes.
La complejidad de sus actividades sociales y técnicas hace razonable considerar que disponían de sistemas de comunicación sofisticados. Lo que no podemos reconstruir es su vocabulario, su gramática ni el grado exacto de complejidad lingüística.
Arte, adornos y comportamiento simbólico
Uno de los debates más interesantes de las últimas décadas afecta a la capacidad simbólica neandertal. Durante mucho tiempo se asumió que el arte, los adornos y otras expresiones simbólicas complejas eran exclusivas de Homo sapiens.
Actualmente esa frontera es mucho menos clara. En contextos asociados a neandertales se han documentado pigmentos, garras o plumas de aves manipuladas, conchas y otros objetos cuyo uso no parece explicarse únicamente por necesidades alimentarias o tecnológicas.
En España, investigaciones realizadas en yacimientos como la cueva de la Des-Cubierta, en Pinilla del Valle, han identificado acumulaciones y modificaciones de cráneos de grandes herbívoros que han sido interpretadas como evidencia de comportamiento simbólico.
Más controvertida es la atribución de determinadas pinturas rupestres a neandertales. Algunas dataciones sitúan ciertas manifestaciones antes de la presencia conocida de Homo sapiens en Europa occidental, pero la interpretación de fechas, depósitos minerales y contextos sigue generando debate científico. La conclusión correcta no es que «los neandertales inventaron el arte» ni que «eran incapaces de crearlo», sino que la evidencia de comportamiento simbólico es cada vez más difícil de reducir a una exclusividad absoluta de nuestra especie.
Neandertales y Homo sapiens
Los neandertales no desaparecieron mucho antes de que nuestra especie llegara a Eurasia. Durante miles de años, diferentes poblaciones de ambos linajes coincidieron en algunas regiones.
La expansión de Homo sapiens por el planeta no consistió en una marcha única y lineal. Hubo diferentes desplazamientos desde África, cambios de población, periodos de aislamiento y encuentros con otros linajes humanos.
La genética ha demostrado que algunos de esos encuentros entre sapiens y neandertales incluyeron reproducción. El análisis de genomas antiguos y actuales permite identificar segmentos de ADN heredados de poblaciones neandertales.
Estudios genómicos recientes sitúan un episodio importante de mezcla que dejó descendencia en las poblaciones no africanas actuales aproximadamente hace 45.000–50.000 años. Esto no significa que fuera el único contacto ocurrido a lo largo de toda la historia de ambos grupos, pero sí permite delimitar mucho mejor uno de los episodios que dejó una señal genética duradera.
¿Tenemos ADN neandertal?
Sí. Muchos humanos actuales conservan fragmentos de ADN procedentes de poblaciones neandertales.
En términos generales, las personas con ascendencia mayoritariamente no africana poseen aproximadamente entre un 1 % y un 2 % de ADN de origen neandertal en su genoma individual, aunque la proporción y los fragmentos concretos varían entre personas y poblaciones.
La historia es más compleja que una simple división entre «africanos sin ADN neandertal» y «no africanos con ADN neandertal». Las migraciones posteriores de poblaciones de vuelta hacia África también trasladaron allí determinados fragmentos de ascendencia neandertal.
Además, diferentes personas conservan segmentos distintos. Por ello, aunque cada individuo posea una pequeña proporción, el conjunto de la humanidad actual conserva colectivamente una fracción mucho mayor del genoma neandertal.
Algunas variantes heredadas de neandertales han influido en características biológicas de poblaciones modernas y determinadas variantes pudieron resultar útiles en nuevos ambientes. Otras fueron eliminándose mediante selección natural a lo largo de miles de generaciones.
Por qué desaparecieron los neandertales
Las últimas poblaciones neandertales conocidas desaparecieron aproximadamente hace 40.000 años. La razón exacta continúa siendo debatida.
No existe evidencia suficiente para reducir su desaparición a una explicación sencilla como «Homo sapiens los exterminó» o «una glaciación acabó con ellos».
Entre los factores investigados se encuentran:
- Poblaciones pequeñas y fragmentadas
- Baja diversidad genética en determinados grupos
- Cambios ambientales y climáticos
- Fluctuaciones en los recursos disponibles
- Competencia demográfica o ecológica con poblaciones de Homo sapiens
- Diferencias en redes sociales y tamaños de población
- Enfermedades y otros factores biológicos
- Integración parcial mediante cruces con humanos modernos
Estos factores no son necesariamente excluyentes. Una población pequeña puede ser especialmente vulnerable a cambios climáticos, pérdida de recursos, aislamiento, competencia y fluctuaciones demográficas.
La investigación genética publicada en 2026 añade otro matiz importante: el análisis de individuos neandertales tardíos de Bélgica y Francia muestra que todavía existía diversidad regional entre poblaciones del noroeste europeo poco antes de su desaparición. Por tanto, tampoco debemos imaginar a los últimos neandertales como una única población homogénea que atravesó exactamente el mismo proceso en todo su territorio.
Parte del linaje neandertal, además, no desapareció completamente en sentido genético: determinados fragmentos de su ADN permanecen en poblaciones humanas actuales debido a los antiguos episodios de mezcla.
Cómo sabemos lo que sabemos sobre los neandertales
Nadie observó directamente la vida de un neandertal. Nuestro conocimiento procede de reconstruir el pasado mediante evidencias independientes que pueden compararse entre sí.
Fósiles
Cráneos, dientes, mandíbulas y huesos del esqueleto permiten estudiar anatomía, crecimiento, lesiones, patologías, actividad física y relaciones entre diferentes poblaciones humanas.
Los fósiles forman además parte de las múltiples pruebas que permiten reconstruir la evolución. No son fotografías completas del pasado, sino muestras incompletas que deben interpretarse dentro de su contexto.
Arqueología
Las herramientas, hogares, restos de animales, pigmentos, estructuras y distribución espacial de los objetos ayudan a reconstruir actividades realizadas en los yacimientos.
La posición exacta de un objeto importa tanto como el objeto mismo. Una pieza fuera de contexto puede resultar mucho más difícil de interpretar que la misma pieza documentada dentro de una secuencia arqueológica bien excavada.
Datación
Para ordenar los acontecimientos es necesario determinar cuándo ocurrieron. La arqueología y la geología utilizan diferentes métodos según el material y la antigüedad, entre ellos radiocarbono para determinados materiales relativamente recientes y otros procedimientos físicos, químicos y estratigráficos para contextos diferentes.
La datación radiométrica y las relaciones estratigráficas permiten situar fósiles y yacimientos dentro de escalas temporales contrastables.
Isótopos y química
Los análisis isotópicos realizados sobre dientes y huesos pueden aportar información sobre dieta, movilidad y ambientes. Otros análisis químicos permiten detectar residuos, pigmentos y procesos que no pueden identificarse a simple vista.
ADN antiguo
El ADN antiguo revolucionó la paleoantropología porque permitió estudiar relaciones familiares y poblacionales que los huesos por sí solos no podían resolver.
Mediante genomas neandertales se pueden investigar parentescos, tamaño y estructura de poblaciones, episodios de aislamiento, diversidad genética y cruces con otros grupos humanos.
Pero el ADN antiguo presenta dificultades importantes. Se degrada con el tiempo, puede contaminarse con ADN moderno y se conserva mejor en determinadas condiciones que en otras. Esto introduce un sesgo geográfico: conocemos genéticamente mucho mejor algunas regiones que otras.
Paleoclima y medio ambiente
Sedimentos, polen, fauna, hielo, depósitos marinos e isótopos permiten reconstruir temperaturas, vegetación y otros aspectos del ambiente en el que vivieron distintas poblaciones.
La principal fortaleza de la reconstrucción científica procede de la convergencia de evidencias. Una conclusión gana solidez cuando fósiles, arqueología, genética, cronología y datos ambientales producen resultados compatibles.
Qué seguimos sin saber sobre los neandertales
A pesar de décadas de investigación, importantes preguntas permanecen abiertas.
- El origen exacto del linaje: conocemos poblaciones relacionadas y etapas tempranas, pero la separación evolutiva fue un proceso complejo.
- Cómo hablaban: existen evidencias compatibles con capacidad lingüística, pero ninguna lengua neandertal puede reconstruirse.
- La extensión de su comportamiento simbólico: sabemos que hubo prácticas complejas, pero no sabemos hasta qué punto estaban generalizadas.
- Las diferencias culturales entre poblaciones: la etiqueta «neandertal» agrupa cientos de miles de años y una enorme extensión geográfica.
- La causa exacta de su desaparición: probablemente intervinieron varios procesos y su peso relativo continúa siendo investigado.
- Cómo eran sus relaciones sociales: algunos yacimientos y genomas permiten aproximaciones, pero la muestra disponible sigue siendo pequeña.
Reconocer estas incertidumbres no debilita el conocimiento científico. Al contrario, permite distinguir entre aquello que está respaldado por múltiples evidencias y aquello que continúa sometido a investigación.
Errores frecuentes sobre los neandertales
- «Los neandertales eran simios primitivos»: falso. Eran humanos pertenecientes al género Homo, con anatomía, tecnología y comportamiento propios.
- «Caminaban encorvados»: falso. Las primeras reconstrucciones fueron influidas por esqueletos con patologías. Caminaban erguidos.
- «Eran nuestros antepasados directos»: es una simplificación. Neandertales y sapiens fueron linajes diferenciados, aunque posteriormente hubo intercambio genético.
- «No podían hablar»: no está demostrado. Diversas evidencias son compatibles con capacidades importantes de comunicación vocal, pero desconocemos cómo era su lenguaje.
- «Solo comían carne»: incorrecto. La dieta dependía del ambiente y también incluyó recursos vegetales y animales diversos.
- «No tenían cultura ni comportamiento simbólico»: la evidencia arqueológica actual contradice una afirmación tan absoluta.
- «Homo sapiens los exterminó»: no existe evidencia suficiente para establecer una única causa de desaparición.
- «Desaparecieron sin dejar ningún rastro en nosotros»: falso. Parte de su herencia genética continúa presente en humanos actuales.
Preguntas frecuentes sobre los neandertales
¿Cuándo se extinguieron los neandertales?
Las últimas poblaciones conocidas desaparecieron aproximadamente hace 40.000 años. Las fechas exactas varían entre regiones y dependen de la calidad de los yacimientos y de las dataciones disponibles.
¿Vivieron neandertales en España?
Sí. La península ibérica conserva numerosos yacimientos relacionados con neandertales y con poblaciones anteriores de su linaje. Atapuerca, El Sidrón, Pinilla del Valle y otros enclaves españoles han producido información fundamental sobre evolución, genética, anatomía, dieta y comportamiento.
¿Los neandertales y Homo sapiens tuvieron descendencia?
Sí. El ADN demuestra que hubo cruces entre poblaciones neandertales y Homo sapiens. Parte de aquella herencia genética continúa presente en humanos actuales.
¿Qué porcentaje de ADN neandertal tenemos?
Las personas actuales con ascendencia principalmente no africana suelen conservar aproximadamente entre un 1 % y un 2 % de ADN de origen neandertal en su genoma individual. La proporción exacta y los fragmentos heredados varían entre poblaciones y personas.
¿Los neandertales eran una especie distinta de Homo sapiens?
La clasificación más utilizada reconoce a Homo neanderthalensis y Homo sapiens como especies diferentes, aunque estrechamente relacionadas y capaces de producir descendencia fértil al menos en algunos cruces. La delimitación de especies en linajes humanos extinguidos puede ser más compleja que en poblaciones actuales porque combina anatomía, genética y un registro fósil incompleto.
Conclusión
Los neandertales fueron poblaciones humanas adaptadas durante cientos de miles de años a entornos muy diversos de Eurasia. Fabricaron herramientas, controlaron el fuego, cazaron, explotaron numerosos recursos, mantuvieron relaciones sociales complejas y desarrollaron comportamientos que obligan a abandonar definitivamente la antigua caricatura del cavernícola brutal y poco inteligente.
Nuestro conocimiento sobre ellos no depende de una única prueba. Surge de combinar fósiles, arqueología, métodos de datación, química, paleoclima y ADN antiguo. Esa convergencia permite reconstruir partes de su anatomía, alimentación, tecnología, población y relación con Homo sapiens con un grado de detalle impensable hace pocas décadas.
Al mismo tiempo, siguen existiendo preguntas abiertas sobre su lenguaje, la diversidad de sus culturas, el alcance del simbolismo y las causas exactas de su desaparición. Los neandertales son, por tanto, un buen ejemplo de cómo funciona la ciencia histórica: no consiste en inventar una narración sobre un pasado que nadie vio, sino en reconstruirlo mediante evidencias que pueden medirse, compararse y revisarse cuando aparecen nuevos datos.
Bibliografía científica y fuentes
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- Sümer, A. P. et al. (2024). «Earliest modern human genomes constrain timing of Neanderthal admixture». Nature.
- Vaesen, K., Dusseldorp, G. L. y Brandt, M. J. (2021). «An emerging consensus in palaeoanthropology: demography was the main factor responsible for the disappearance of Neanderthals». Scientific Reports, 11.
- Max Planck Institute for Evolutionary Anthropology. Neandertal genetics and ancient DNA research.
- Smithsonian Institution, Human Origins Program. Homo neanderthalensis y Ancient DNA and Neanderthals.
- Natural History Museum, London. Who were the Neanderthals?
- Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC). Investigaciones sobre neandertales, El Sidrón y comportamiento simbólico.
- Fundación Atapuerca. Investigaciones sobre la Sima de los Huesos y evolución del linaje neandertal.

