Nuestros antepasados comenzaron a caminar habitualmente sobre dos piernas hace al menos entre seis y siete millones de años, mucho antes de que apareciera el género Homo y millones de años antes del gran aumento del cerebro humano. No conocemos una única causa que explique el origen del bipedismo. La evidencia fósil indica que surgió gradualmente en homininos que todavía trepaban a los árboles y vivían en ambientes que combinaban bosques, zonas arboladas y espacios más abiertos.
Caminar sobre dos piernas es una de las características más distintivas de nuestro linaje, pero no apareció de repente ni porque un antepasado decidiera ponerse de pie.
La evolución modificó progresivamente pelvis, columna, piernas, rodillas y pies durante millones de años.
Además, diferentes homininos probablemente combinaron locomoción terrestre y arborícola de maneras distintas. El resultado que vemos en los humanos actuales es solo una de las soluciones evolutivas que existieron.
Qué significa realmente ser bípedo
Bipedismo significa desplazarse utilizando principalmente dos extremidades.
Muchos primates actuales pueden ponerse de pie o caminar unos metros sobre dos piernas. Chimpancés, bonobos y gorilas lo hacen ocasionalmente.
Lo excepcional del linaje humano es haber convertido la locomoción bípeda habitual en su principal forma de desplazamiento terrestre.
Eso requiere mucho más que poder mantenerse erguido durante unos segundos.
El cuerpo tiene que equilibrarse sobre una pierna durante cada paso, mantener el tronco estable, colocar el pie de manera adecuada y desplazar el centro de masa gastando una cantidad razonable de energía.
Caminar erguidos apareció antes que nuestro gran cerebro
Durante mucho tiempo se imaginó la evolución humana como una secuencia sencilla: primero aumentó el cerebro, después aparecieron herramientas y finalmente nuestros antepasados caminaron erguidos.
El registro fósil muestra prácticamente lo contrario.
Las primeras señales de bipedismo aparecen millones de años antes del género Homo.
Cuando surgieron los primeros miembros de nuestro género, el desplazamiento bípedo ya tenía una larga historia evolutiva. Esta relación temporal se explica también en El origen del género Homo.
Sahelanthropus y la posibilidad de un bipedismo hace siete millones de años
Sahelanthropus tchadensis vivió en África central hace aproximadamente siete millones de años, muy cerca temporalmente de la separación evolutiva entre los linajes que acabarían dando lugar a humanos y chimpancés actuales.
Su cráneo ya había generado interés porque la posición del agujero por donde la médula espinal conecta con el encéfalo era compatible con una cabeza sostenida sobre un cuerpo relativamente vertical.
En 2022 se publicó además el estudio de un fémur y dos cúbitos procedentes del mismo yacimiento.
Los investigadores interpretaron el fémur como compatible con bipedismo habitual, mientras que los huesos del brazo conservaban características relacionadas con una actividad arborícola importante.
La interpretación continúa siendo discutida porque el material es fragmentario, pero plantea una posibilidad extraordinaria: el bipedismo pudo comenzar prácticamente en las primeras etapas reconocibles del linaje humano.
Orrorin también muestra señales muy antiguas
Orrorin tugenensis, descubierto en Kenia y datado en torno a seis millones de años, proporciona otra línea de evidencia.
La anatomía de la parte superior de su fémur muestra una distribución de fuerzas compatible con soportar el peso corporal durante el desplazamiento erguido.
Sin embargo, estos primeros homininos probablemente no caminaban exactamente como nosotros.
El bipedismo inicial no debe imaginarse como una versión incompleta de la marcha humana moderna, sino como un conjunto de formas de locomoción que combinaban capacidades terrestres y arborícolas.
Ardipithecus demuestra que caminar erguido no comenzó necesariamente en una sabana abierta
Ardipithecus ramidus vivió en Etiopía hace unos 4,4 millones de años y constituye una pieza fundamental del problema.
Su anatomía combina características compatibles con bipedismo y otras claramente útiles para desplazarse por los árboles.
La pelvis reconstruida presenta modificaciones relacionadas con una postura vertical, pero el pie conservaba un dedo gordo divergente capaz de agarrar ramas.
Lo más importante es el ambiente donde vivía.
Los fósiles de animales y plantas asociados indican un entorno arbolado.
Esto debilitó considerablemente una antigua explicación según la cual el bipedismo apareció simplemente cuando los bosques africanos desaparecieron y nuestros antepasados tuvieron que cruzar grandes sabanas.
La hipótesis de la sabana era demasiado sencilla
Durante décadas fue popular una narrativa aparentemente lógica.
África se volvió más seca, los bosques retrocedieron, nuestros antepasados descendieron de los árboles y caminaron sobre dos piernas para desplazarse por la hierba alta.
El problema es que el registro fósil no encaja con una transición tan simple.
Algunos de los primeros homininos con posibles adaptaciones bípedas vivían en mosaicos de bosques, áreas arboladas y espacios abiertos.
Por tanto, el bipedismo probablemente surgió antes de que existieran grandes paisajes abiertos dominantes en muchas de aquellas regiones.
Los cambios ambientales pudieron seguir siendo importantes, pero como parte de un sistema ecológico variable, no como una causa única.
Australopithecus ya caminaba habitualmente erguido
Con los australopitecos la evidencia se vuelve mucho más sólida.
Australopithecus anamensis, que vivió hace aproximadamente entre 4,2 y 3,8 millones de años, presenta una tibia cuya articulación de la rodilla está claramente adaptada a soportar regularmente el peso corporal sobre una pierna.
Sus brazos y muñecas indican, sin embargo, que todavía era un buen trepador.
Esta combinación se repite en varios homininos tempranos: caminar sobre dos piernas y trepar a los árboles no eran comportamientos incompatibles.
Lucy caminaba sobre dos piernas
Uno de los fósiles más conocidos de la evolución humana es Lucy, un ejemplar de Australopithecus afarensis que vivió hace unos 3,2 millones de años.
Su pelvis, fémur, rodilla y otras partes del esqueleto demuestran una locomoción bípeda habitual.
Sin embargo, Australopithecus afarensis conservaba brazos relativamente largos, hombros y dedos con características que indican que la capacidad de trepar seguía siendo importante.
Por tanto, Lucy no era simplemente una humana pequeña con cabeza de simio.
Representaba una combinación anatómica propia de un modo de vida distinto del nuestro.
Las huellas de Laetoli muestran el bipedismo directamente
Los huesos permiten inferir cómo se movía un animal. Las huellas ofrecen algo diferente: registran directamente un desplazamiento realizado en el pasado.
En Laetoli, Tanzania, una capa de ceniza volcánica conservó huellas de homininos de hace aproximadamente 3,66 millones de años.
Las famosas huellas del yacimiento G muestran individuos caminando de forma bípeda, con impresiones de talón y dedo gordo alineado con los demás dedos.
Se consideran una de las evidencias inequívocas más antiguas de locomoción bípeda habitual.
Puede que existieran diferentes formas de caminar
Laetoli ha proporcionado además una sorpresa importante.
Un segundo conjunto de huellas, denominado yacimiento A, fue reanalizado y publicado en 2021.
Las huellas también parecen haber sido producidas por un hominino bípedo, pero presentan diferencias respecto a las huellas clásicas del yacimiento G.
Esto sugiere que hace 3,66 millones de años pudieron coexistir en la misma región al menos dos tipos de homininos con pies y formas de caminar diferentes.
La evolución del bipedismo tampoco fue, por tanto, una única secuencia lineal.
Qué tuvo que cambiar en el cuerpo
Caminar habitualmente sobre dos piernas necesitó modificar numerosas estructuras anatómicas.
- posición del cráneo sobre la columna
- curvatura de la columna vertebral
- forma y orientación de la pelvis
- ángulo del fémur
- estructura de la rodilla
- longitud relativa de las piernas
- forma del tobillo
- arcos del pie
- posición del dedo gordo
Ninguna de estas características apareció necesariamente al mismo tiempo.
Los fósiles muestran mosaicos anatómicos: algunas partes del cuerpo podían estar adaptadas al desplazamiento terrestre mientras otras seguían siendo eficaces para trepar.
La pelvis fue una transformación fundamental
La pelvis humana es corta y ancha comparada con la de otros grandes simios.
Su forma permite que determinados músculos estabilicen el tronco mientras apoyamos el peso en una sola pierna durante cada paso.
Sin esa estabilización, el cuerpo tendería a caer hacia el lado contrario cada vez que levantamos un pie.
Por eso la evolución de la pelvis fue una de las modificaciones anatómicas esenciales para una marcha bípeda eficiente.
Un descubrimiento de 2025 explica mejor cómo evolucionó nuestra pelvis
Un estudio publicado en Nature en 2025 investigó cómo se desarrolla la pelvis humana mediante análisis anatómicos, genéticos y celulares.
Los resultados indican que su forma característica surgió mediante dos grandes modificaciones evolutivas del desarrollo.
Primero cambió la orientación del crecimiento de los huesos ilíacos durante las primeras etapas embrionarias, contribuyendo a producir una pelvis más corta y ancha.
Posteriormente cambiaron los patrones de osificación y crecimiento, permitiendo desarrollar y mantener esa arquitectura característica.
El estudio ayuda a explicar algo que los fósiles por sí solos no pueden mostrar: qué cambios en el desarrollo construyen la anatomía que hace posible nuestro bipedismo.
¿Por qué fue ventajoso caminar sobre dos piernas?
Aquí llegamos a la parte más difícil.
Sabemos bastante sobre cuándo apareció el bipedismo y cómo modificó la anatomía.
Sabemos mucho menos sobre qué presión selectiva concreta inició el proceso.
Probablemente no existió una única ventaja.
Un mismo rasgo puede proporcionar diferentes beneficios dependiendo del ambiente y esos beneficios pueden cambiar con el tiempo.
Caminar puede ahorrar energía
La locomoción humana sobre dos piernas resulta energéticamente eficiente para recorrer distancias caminando.
Cuando los ambientes se hicieron más variables y los recursos estuvieron distribuidos por territorios amplios, reducir el coste de desplazamiento pudo proporcionar ventajas.
Esto no significa que el ahorro energético provocara por sí solo el origen del bipedismo.
Las primeras formas bípedas todavía conservaban importantes adaptaciones arborícolas y probablemente no tenían la eficiencia locomotora de Homo erectus o de los humanos actuales.
Caminar erguido libera las manos
Una consecuencia evidente del bipedismo es que las manos dejan de ser necesarias para sostener el cuerpo durante el desplazamiento habitual.
Eso permite transportar:
- alimentos
- crías
- ramas
- piedras
- otros objetos
Sin embargo, debemos evitar una explicación circular.
Nuestros antepasados no comenzaron a caminar para poder fabricar herramientas de piedra sofisticadas: el bipedismo es millones de años anterior a las industrias líticas conocidas del género Homo.
Liberar las manos pudo convertirse posteriormente en una ventaja enorme sin haber sido necesariamente la causa inicial.
Recoger y transportar alimentos pudo ser importante
Ponerse erguido facilita alcanzar frutos y ramas situados a cierta altura y permite transportar recursos entre lugares.
En ambientes donde los alimentos aparecen distribuidos irregularmente, llevar comida a otro lugar o compartirla con miembros del grupo podría aumentar el valor de desplazarse con las manos libres.
Estas hipótesis son plausibles, pero resulta muy difícil demostrar mediante fósiles que una conducta concreta fuera la presión selectiva original.
¿Servía para ver por encima de la hierba?
Esta explicación aparece con frecuencia en representaciones populares.
Ponerse erguido puede aumentar temporalmente el campo visual y permitir detectar depredadores o recursos.
Pero muchos animales pueden erguirse brevemente para mirar alrededor sin evolucionar hacia un bipedismo habitual.
Además, algunos de los primeros homininos bípedos vivieron en ambientes bastante arbolados.
Por tanto, mejorar la visibilidad pudo ser una ventaja ocasional, pero difícilmente explica por sí sola toda la transformación anatómica.
¿Ayudó a soportar mejor el calor?
Otra hipótesis propone que un cuerpo vertical recibe menos radiación solar directa durante determinadas horas y queda más expuesto al movimiento del aire.
Eso podría ayudar a reducir la carga térmica en ambientes abiertos y calurosos.
La termorregulación probablemente adquirió más importancia cuando determinados homininos comenzaron a recorrer paisajes abiertos durante largas distancias.
Pero nuevamente aparece un problema cronológico: las señales más antiguas de bipedismo preceden a las adaptaciones corporales mucho más especializadas para desplazarse por sabanas abiertas.
El bipedismo probablemente empezó en un mosaico de ambientes
La imagen que mejor encaja actualmente con la evidencia es la de paisajes heterogéneos.
Los primeros homininos podían desplazarse por árboles, suelo forestal, zonas abiertas y espacios intermedios.
Una locomoción flexible podía resultar ventajosa en un ambiente cambiante donde ningún único modo de desplazamiento fuera óptimo en todas las situaciones.
Con el tiempo, determinadas poblaciones fueron dependiendo cada vez más del desplazamiento terrestre y la selección natural favoreció anatomías más eficaces para caminar erguido.
El mecanismo general de este proceso se desarrolla en Qué es la selección natural y cómo funciona.
No hubo un momento en que un simio se convirtió en humano al ponerse de pie
La iconografía clásica de una fila de figuras que pasa de un simio encorvado a un humano moderno produce una idea equivocada.
La evolución humana fue ramificada.
Durante millones de años coexistieron diferentes especies de homininos y algunas parecen haber utilizado formas distintas de locomoción bípeda.
Unas ramas desaparecieron. Otras dejaron descendencia.
El bipedismo tampoco apareció completo en una única especie: fue un mosaico de modificaciones acumuladas durante un periodo enorme.
Homo erectus llevó el bipedismo a una nueva etapa
Hace alrededor de 1,9 millones de años, Homo erectus presentaba proporciones corporales mucho más próximas a las nuestras.
Sus piernas relativamente largas y su pelvis adaptada a la locomoción terrestre permitían caminar largas distancias con mayor eficacia que los australopitecos anteriores.
Para entonces, la dependencia de la locomoción arborícola había disminuido enormemente.
Esta anatomía facilitó desplazamientos a gran escala y se relaciona con las primeras grandes expansiones del género Homo fuera de África.
Caminar sobre dos piernas también tiene costes
La evolución no produce diseños perfectos.
Concentrar todo el peso corporal sobre dos extremidades genera tensiones importantes.
Los humanos somos susceptibles a:
- dolor lumbar
- problemas de rodilla
- artrosis de cadera
- alteraciones de los discos vertebrales
- problemas del arco plantar
Además, la transformación de la pelvis tuvo que compatibilizar locomoción, estabilidad y posteriormente el nacimiento de crías con cerebros relativamente grandes.
El cuerpo humano actual conserva las huellas de esos compromisos evolutivos.
Qué sabemos y qué sigue abierto
Sabemos con bastante seguridad que:
- el bipedismo apareció antes que el género Homo
- existen posibles indicios de locomoción bípeda desde hace seis o siete millones de años
- hace cuatro millones de años algunos australopitecos eran bípedos habituales
- las huellas de Laetoli demuestran locomoción bípeda hace 3,66 millones de años
- los primeros bípedos también conservaban importantes capacidades para trepar
- el bipedismo evolucionó gradualmente y modificó muchas partes del esqueleto
- la simple aparición de una sabana abierta no explica por sí sola su origen
Todavía no sabemos:
- qué especie fue el primer hominino bípedo
- cómo caminaban exactamente las formas más antiguas
- qué ventaja inició el proceso
- qué importancia relativa tuvieron transporte, alimentación, energía, clima y termorregulación
- cuántas formas diferentes de bipedismo evolucionaron entre los primeros homininos
Errores frecuentes sobre el origen del bipedismo
- «Empezamos a caminar porque bajamos de los árboles a la sabana»: demasiado simple. Algunos de los primeros bípedos vivían en ambientes arbolados.
- «Caminar sobre dos piernas apareció con Homo sapiens»: falso. Es millones de años anterior.
- «Primero aumentó nuestro cerebro y después nos pusimos de pie»: el orden general fue el contrario.
- «El bipedismo evolucionó para fabricar herramientas»: caminar erguido precede ampliamente a las industrias líticas conocidas.
- «Lucy fue el primer bípedo»: existen posibles evidencias varios millones de años anteriores.
- «Los primeros bípedos dejaron inmediatamente de trepar»: falso. Ambas formas de locomoción coexistieron durante millones de años.
- «Existe una explicación definitiva para el bipedismo»: todavía no conocemos una única causa.
Preguntas frecuentes
¿Cuándo empezaron nuestros antepasados a caminar sobre dos piernas?
Existen posibles indicios de bipedismo de hace entre seis y siete millones de años. Hace aproximadamente cuatro millones de años el bipedismo habitual está mucho mejor documentado.
¿Lucy caminaba erguida?
Sí. La anatomía de Australopithecus afarensis demuestra bipedismo habitual, aunque la especie conservaba buenas capacidades para trepar.
¿Por qué empezamos a caminar erguidos?
No conocemos una causa única. Probablemente intervinieron ventajas relacionadas con desplazamiento, transporte, alimentación, flexibilidad ecológica y, posteriormente, eficiencia energética y termorregulación.
¿El bipedismo apareció en la sabana?
No exclusivamente. Algunos de los primeros homininos con adaptaciones bípedas vivieron en ambientes con abundantes árboles, lo que descarta una explicación basada únicamente en la expansión de las sabanas.
¿Qué prueba que nuestros antepasados caminaban erguidos?
La posición del cráneo, la forma de pelvis, fémur, rodilla y pie, el desgaste y distribución interna de los huesos y huellas fósiles como las de Laetoli proporcionan evidencias independientes.
Conclusión
Caminar sobre dos piernas fue una de las primeras grandes transformaciones de nuestro linaje.
Comenzó mucho antes de los grandes cerebros, las herramientas avanzadas y el género Homo.
Los primeros homininos no abandonaron simplemente los árboles y empezaron a caminar por una sabana. Durante millones de años combinaron desplazamiento arborícola y terrestre en ambientes diversos.
La selección natural fue modificando gradualmente pelvis, columna, piernas, rodillas y pies hasta producir locomociones cada vez más eficaces sobre el suelo.
El estudio de 2025 sobre el desarrollo de la pelvis añade una pieza especialmente importante: muestra que incluso una estructura anatómica tan característica como nuestra pelvis surgió mediante diferentes cambios evolutivos en los mecanismos que regulan su crecimiento.
No podemos señalar una única razón por la que nuestros antepasados comenzaron a caminar sobre dos piernas. La explicación más coherente es una evolución gradual en la que diferentes ventajas ecológicas y locomotoras actuaron durante millones de años sobre poblaciones que todavía se movían tanto por el suelo como por los árboles.
Bibliografía científica y fuentes recomendadas
- Senevirathne, G. et al. (2025). The evolution of hominin bipedalism in two steps. Nature.
- Daver, G. et al. (2022). Postcranial evidence of late Miocene hominin bipedalism in Chad. Nature.
- McNutt, E. J. et al. (2021). Footprint evidence of early hominin locomotor diversity at Laetoli, Tanzania. Nature.
- Lovejoy, C. O. et al. Estudios anatómicos sobre Ardipithecus ramidus y evolución locomotora.
- Richmond, B. G. & Jungers, W. L. Estudios sobre el fémur de Orrorin tugenensis y locomoción bípeda temprana.
- Smithsonian Human Origins Program. Recursos sobre evolución del bipedismo y anatomía locomotora de los primeros homininos.

