La sierra de Atapuerca, en Burgos, conserva uno de los registros más extensos y continuos de la evolución humana en Europa. Sus cuevas y yacimientos documentan distintas poblaciones humanas, tecnologías, animales y ambientes durante más de un millón de años, desde algunos de los primeros habitantes conocidos de Europa occidental hasta neandertales y comunidades prehistóricas mucho más recientes.
Su importancia no procede de un único fósil espectacular. Atapuerca permite comparar yacimientos de edades diferentes dentro de una misma región y reconstruir cómo cambiaron la anatomía, la tecnología, la alimentación, el comportamiento y el ambiente a lo largo del Pleistoceno.
Los descubrimientos realizados desde finales del siglo XX han obligado además a abandonar una imagen demasiado simple de la evolución humana europea. Europa no fue ocupada una sola vez por una población que evolucionó de manera lineal hasta los neandertales. Hubo distintas poblaciones, dispersiones, reemplazos y procesos evolutivos cuya relación todavía continúa investigándose.
Qué es Atapuerca y por qué conserva tantos fósiles
La sierra de Atapuerca se encuentra al este de la ciudad de Burgos. Su geología caliza favoreció durante millones de años la formación de un amplio sistema de cuevas, galerías y cavidades.
Algunas de esas cavidades fueron utilizadas por humanos y animales; otras actuaron como trampas naturales; algunas recibieron sedimentos procedentes del exterior y otras quedaron selladas durante largos periodos.
Ese proceso produjo depósitos estratificados en los que pueden conservarse:
- fósiles humanos
- huesos de animales
- herramientas de piedra
- polen y otros restos vegetales
- sedimentos
- marcas de corte y fracturas sobre huesos
- microvertebrados
- restos moleculares y ADN antiguo en algunos contextos
Por eso Atapuerca no funciona únicamente como una colección de huesos humanos. Es un archivo paleoecológico y arqueológico que permite reconstruir quién vivió allí, cuándo, con qué animales convivió, qué herramientas utilizó y cómo explotó el territorio.
La forma en que estos restos se conservan y se interpretan se relaciona directamente con el estudio del registro fósil.
Una secuencia excepcional para estudiar más de un millón de años
Uno de los mayores valores científicos de Atapuerca es que contiene yacimientos pertenecientes a periodos muy distintos.
Entre los más importantes se encuentran:
- Sima del Elefante, con algunas de las evidencias humanas más antiguas de Europa occidental.
- Gran Dolina, especialmente el nivel TD6, donde se definió Homo antecessor.
- Galería, que documenta ocupaciones y aprovechamiento de animales durante el Pleistoceno medio.
- Sima de los Huesos, con una extraordinaria acumulación de fósiles humanos de unos 430.000 años.
- Cueva Fantasma y Galería de las Estatuas, con evidencias de ocupaciones neandertales.
- El Portalón y otros sectores, que documentan etapas mucho más recientes de la prehistoria.
En conjunto permiten observar diferentes capítulos de la evolución del género Homo sin depender de un único momento histórico.
Sima del Elefante: algunos de los primeros europeos occidentales
La Sima del Elefante ha proporcionado evidencias especialmente antiguas de presencia humana en Europa occidental.
En niveles inferiores del yacimiento aparecieron herramientas de piedra, huesos de animales con señales de procesamiento y fósiles humanos que demuestran que poblaciones del género Homo llegaron a esta región mucho antes de lo que durante décadas se había supuesto.
Uno de los descubrimientos más importantes se produjo en el nivel TE7.
«Pink»: la cara humana más antigua conocida de Europa occidental
En 2022 se recuperaron en Sima del Elefante fragmentos del rostro de un homínino, denominado provisionalmente ATE7-1 y conocido informalmente como «Pink».
El análisis publicado en Nature en 2025 situó el fósil entre aproximadamente 1,4 y 1,1 millones de años.
Es, hasta ahora, el rostro humano más antiguo identificado en Europa occidental.
El fósil es especialmente interesante porque no presenta el aspecto facial relativamente moderno observado más tarde en Homo antecessor.
Su anatomía conserva características primitivas del género Homo, aunque también presenta diferencias respecto a homíninos aproximadamente contemporáneos como los de Dmanisi, en Georgia.
Los investigadores no lo han asignado definitivamente a una especie concreta y utilizan provisionalmente la denominación Homo affinis erectus para expresar una posible afinidad con Homo erectus sin afirmar una identificación cerrada.
Este hallazgo demuestra algo fundamental: las poblaciones que ocuparon Europa occidental hace más de un millón de años no eran necesariamente idénticas a las que encontramos después en Gran Dolina.
Gran Dolina y el descubrimiento de Homo antecessor
Gran Dolina es probablemente el yacimiento más conocido de la Trinchera del Ferrocarril.
Dentro de su extensa secuencia estratigráfica destaca el nivel TD6, conocido en parte como Estrato Aurora.
Los fósiles humanos recuperados allí durante la década de 1990 mostraron una combinación anatómica inesperada: algunos rasgos eran primitivos, mientras determinadas características de la cara presentaban un aspecto relativamente moderno.
En 1997, el equipo investigador propuso para estos restos una nueva especie: Homo antecessor.
Los depósitos de TD6 se sitúan aproximadamente entre 900.000 y 800.000 años atrás, aunque distintas técnicas y estudios proporcionan intervalos algo diferentes.
¿Fue Homo antecessor nuestro antepasado directo?
El nombre antecessor significa aproximadamente «explorador» o «pionero» y reflejaba inicialmente la hipótesis de que esta población podía encontrarse cerca del último antepasado común de los humanos modernos y los neandertales.
Actualmente esa interpretación es más discutida.
Los análisis de proteínas antiguas publicados en 2020 indicaron que Homo antecessor pertenece a un linaje estrechamente relacionado con el antepasado común de Homo sapiens, neandertales y denisovanos, pero no demostraron que fuera necesariamente el antepasado directo de todos ellos.
Además, nuevos fósiles africanos continúan complicando la reconstrucción de esa población ancestral.
Un estudio publicado en 2026 sobre homíninos de aproximadamente 773.000 años encontrados en Casablanca describe una combinación anatómica diferente de la de Homo antecessor. Estos descubrimientos refuerzan la posibilidad de que durante ese periodo existiera una diversidad considerable de poblaciones humanas en África y Eurasia.
Por tanto, Atapuerca no proporciona un árbol genealógico cerrado. Proporciona fósiles con los que podemos poner a prueba diferentes modelos de evolución humana.
Gran Dolina también documenta canibalismo
Los restos humanos de TD6 presentan otra característica excepcional.
Varios huesos muestran marcas de corte, fracturas y otras modificaciones similares a las observadas en animales procesados para obtener carne y otros tejidos.
La interpretación ampliamente aceptada es que algunos individuos de Homo antecessor fueron descuartizados y consumidos por otros humanos.
Esto constituye una de las evidencias más antiguas conocidas de canibalismo humano.
Sin embargo, los huesos no permiten conocer directamente la motivación.
No podemos determinar únicamente a partir de las marcas si se trató de violencia entre grupos, aprovechamiento alimentario, una práctica ritual o una combinación de circunstancias. La inferencia más sólida se refiere al procesamiento y consumo de los cuerpos, no a las intenciones culturales de quienes lo realizaron.
La campaña de 2026 ha vuelto al nivel de Homo antecessor
Uno de los acontecimientos más importantes de la campaña de excavaciones de 2026 ha sido el regreso en extensión al nivel TD6.2 de Gran Dolina.
Según el balance del Equipo Investigador de Atapuerca, durante esta campaña se han recuperado al menos 24 nuevos fósiles de Homo antecessor.
Es un resultado especialmente importante porque las campañas anteriores ya habían proporcionado alrededor de 180 fósiles humanos en este nivel.
La nueva superficie de excavación ofrece ahora la posibilidad de aumentar significativamente la muestra anatómica, estudiar mejor la variabilidad de la población y comprobar las interpretaciones formuladas a partir de los fósiles recuperados durante las décadas anteriores.
Como estos materiales acaban de recuperarse, muchas de sus implicaciones dependerán de análisis posteriores. Es importante distinguir entre hallazgos anunciados durante una campaña arqueológica y conclusiones publicadas después mediante estudios especializados.
Sima de los Huesos: una población de hace unos 430.000 años
Otro yacimiento excepcional se encuentra en el interior del sistema de Cueva Mayor.
La Sima de los Huesos contiene miles de fósiles humanos correspondientes al menos a 28 individuos de aproximadamente 430.000 años de antigüedad.
No existe otro conjunto comparable para estudiar anatómicamente una población humana de esa edad.
Esto permite analizar variación individual, desarrollo, patologías, diferencias sexuales, anatomía craneal y postcraneal y relaciones evolutivas con poblaciones posteriores.
La Sima de los Huesos permite observar el origen de los neandertales
Los fósiles de la Sima presentan una combinación particularmente importante.
Conservan características primitivas, pero algunas zonas del cráneo, la cara y los dientes muestran ya rasgos que más tarde serán característicos de los neandertales.
Por eso esta población se interpreta generalmente como perteneciente a un linaje próximo a los antepasados de los neandertales.
Los estudios genéticos reforzaron esa interpretación.
El ADN nuclear recuperado de fósiles de la Sima mostró que estos individuos estaban evolutivamente más próximos a los neandertales que a los denisovanos.
Esto implica además que la separación entre los linajes neandertal y denisovano había ocurrido antes de hace 430.000 años.
Atapuerca llevó el ADN antiguo mucho más atrás en el tiempo
La recuperación de material genético en la Sima de los Huesos fue un avance técnico extraordinario.
El ADN se degrada progresivamente después de la muerte y las condiciones ambientales determinan cuánto tiempo puede sobrevivir.
Cuando se recuperó ADN mitocondrial de fósiles de la Sima se trataba del material genético homínino más antiguo obtenido hasta ese momento.
El resultado inicial fue además sorprendente: el ADN mitocondrial mostraba una relación más cercana con los denisovanos.
Posteriormente, el ADN nuclear aclaró que la población estaba más relacionada con los neandertales.
Esta aparente contradicción mostró precisamente por qué reconstruir evolución humana requiere combinar diferentes partes del genoma, anatomía fósil y modelos poblacionales.
La base molecular de estas comparaciones se explica en qué es el ADN y cómo funciona.
¿Por qué hay tantos individuos en la Sima de los Huesos?
Una de las preguntas más debatidas es cómo llegaron tantos restos humanos a una cavidad tan profunda.
Se ha propuesto que los cuerpos pudieron haber sido depositados deliberadamente en la sima, lo que convertiría el conjunto en una forma muy temprana de acumulación intencional de cadáveres.
Entre los argumentos utilizados se encuentra la composición del conjunto humano y la presencia de un bifaz de cuarcita roja conocido como «Excalibur».
Sin embargo, interpretar ese comportamiento como un rito funerario plenamente demostrado va más allá de lo que permiten asegurar los datos.
La acumulación intencional es una hipótesis importante y ampliamente discutida, pero la motivación simbólica concreta sigue abierta.
Violencia hace 430.000 años
Uno de los cráneos de la Sima, conocido como Cráneo 17, conserva dos fracturas penetrantes muy similares en el hueso frontal.
Los análisis tafonómicos indican que ambas lesiones se produjeron alrededor del momento de la muerte y probablemente fueron causadas por impactos repetidos con el mismo objeto.
Por ello se considera uno de los casos más antiguos conocidos de violencia interpersonal letal en el registro fósil humano.
Como siempre ocurre en paleontología, podemos reconstruir el mecanismo probable de las lesiones con mucha más seguridad que las circunstancias sociales que las rodearon.
La dieta de la Sima de los Huesos era más variada de lo supuesto
Atapuerca continúa produciendo resultados incluso a partir de fósiles descubiertos hace décadas.
En enero de 2026, un estudio liderado por el CENIEH analizó mediante microtomografía y modelado tridimensional el desgaste dental de individuos de la Sima de los Huesos.
Los resultados cuestionan la idea de una dieta predominantemente hipercarnívora.
El patrón de desgaste es compatible con una dieta variada que incluía tanto recursos animales como vegetales.
Este tipo de estudio muestra por qué los fósiles no proporcionan únicamente información anatómica: dientes, superficies óseas y composición química pueden conservar señales del comportamiento cotidiano.
Qué revelan las herramientas de piedra
Los yacimientos de Atapuerca también permiten seguir cambios tecnológicos durante cientos de miles de años.
Las primeras ocupaciones muestran tecnologías relativamente sencillas basadas en cantos y lascas.
Durante el Pleistoceno medio aparecen conjuntos achelenses con bifaces y otras herramientas más elaboradas.
Posteriormente encontramos tecnologías musterienses asociadas a los neandertales.
Esta sucesión demuestra que la evolución cultural tampoco fue una escalera de progreso uniforme. Las tecnologías dependen de necesidades, materias primas, movilidad, conocimientos transmitidos y formas concretas de ocupación del territorio.
Atapuerca también permite estudiar a los neandertales
Durante mucho tiempo Atapuerca fue conocida sobre todo por sus poblaciones más antiguas, pero los yacimientos superiores están proporcionando cada vez más información sobre los neandertales.
Cueva Fantasma contiene ocupaciones neandertales aproximadamente entre 100.000 y 60.000 años, con herramientas musterienses y restos animales que muestran fracturación deliberada para extraer médula.
Galería de las Estatuas también conserva industria musteriense y ha permitido recuperar ADN neandertal directamente de sedimentos, incluso en ausencia de abundantes huesos humanos.
La campaña de 2026 continúa ampliando estas secuencias y está ayudando a conectar tecnológicamente las ocupaciones achelenses anteriores con las posteriores ocupaciones musterienses.
La campaña de 2026 confirma que Atapuerca todavía está lejos de agotarse
La 49.ª campaña de excavaciones, desarrollada en 2026, movilizó a más de 300 investigadores y técnicos en numerosos sectores de la sierra.
Además de los nuevos restos de Homo antecessor, se han documentado nuevas evidencias en Penal, Gran Dolina, Sima del Elefante, Galería, Cueva Fantasma, Sima de los Huesos y Galería de las Estatuas.
En Penal se ha confirmado la existencia de al menos dos episodios de presencia humana del Pleistoceno inferior.
En los niveles inferiores de Gran Dolina se continúa reconstruyendo cómo se formaron las cavidades y qué animales ocuparon sus ambientes.
En Sima de los Huesos se han abierto nuevas zonas de excavación y se ha recuperado un nuevo metatarso humano.
Y en Cueva Fantasma continúan documentándose visitas de neandertales junto con importantes acumulaciones producidas por hienas.
Estos resultados deben considerarse provisionales hasta que cada material sea restaurado, datado, comparado y publicado, pero muestran que el potencial científico del complejo continúa siendo enorme.
Cómo se sabe la edad de los yacimientos
No existe un único reloj aplicable a todos los depósitos de Atapuerca.
La cronología se reconstruye combinando técnicas diferentes según el tipo de sedimento y material disponible:
- paleomagnetismo
- resonancia paramagnética electrónica o ESR
- series de uranio
- luminiscencia
- bioestratigrafía
- correlaciones geológicas
- dataciones radiométricas cuando el material lo permite
La combinación de métodos independientes es especialmente importante porque permite comprobar si diferentes relojes proporcionan cronologías compatibles.
El fundamento general de estas técnicas puede ampliarse en cómo funciona la datación radiométrica.
Atapuerca demuestra que la evolución humana no fue lineal
Quizá la lección más importante del conjunto sea conceptual.
Los fósiles no forman una secuencia sencilla:
- un homínino muy antiguo de Sima del Elefante presenta una anatomía distinta de Homo antecessor
- Homo antecessor combina rasgos primitivos y derivados
- la población de Sima de los Huesos muestra una evolución ya orientada hacia los neandertales
- los neandertales ocupan posteriormente la misma región
No podemos convertir automáticamente cada población en el antepasado directo de la siguiente.
La evolución humana se parece más a un árbol con ramas, poblaciones que se separan, vuelven a entrar en contacto, desaparecen o contribuyen parcialmente a otras poblaciones.
Lo que Atapuerca todavía no puede decirnos
La excepcional riqueza del registro no elimina la incertidumbre.
Todavía se discute:
- a qué especie exacta pertenecía el homínino ATE7-1 de Sima del Elefante
- qué posición precisa ocupa Homo antecessor en nuestro árbol evolutivo
- cuántas dispersiones humanas diferentes llegaron a Europa occidental
- qué relación existió entre distintas poblaciones del Pleistoceno medio
- por qué se acumularon tantos cuerpos en la Sima de los Huesos
- qué significado cultural tuvieron algunos comportamientos observados
Estas preguntas abiertas no reducen el valor de Atapuerca. Son precisamente lo que convierte al yacimiento en un laboratorio extraordinario para estudiar cómo cambia el conocimiento cuando aparecen nuevas evidencias.
Errores frecuentes sobre Atapuerca
- «Atapuerca es una sola cueva»: falso. Es un complejo con numerosos yacimientos y secuencias de distintas edades.
- «Los fósiles más antiguos son Homo sapiens»: falso. Pertenecen a poblaciones humanas mucho anteriores a nuestra especie.
- «Homo antecessor es definitivamente nuestro antepasado directo»: no está demostrado. Su posición evolutiva sigue investigándose.
- «Los individuos de la Sima de los Huesos eran neandertales idénticos a los posteriores»: no. Presentan rasgos relacionados con el linaje neandertal, pero son mucho más antiguos y conservan una combinación distinta de características.
- «Encontrar huesos cortados demuestra rituales»: no. Las marcas permiten inferir procesamiento, pero la motivación requiere evidencias adicionales.
- «La Sima de los Huesos demuestra el primer entierro de la humanidad»: la deposición intencional es una hipótesis importante, pero interpretar el conjunto como práctica funeraria simbólica plenamente demostrada es más discutible.
- «Ya se ha excavado todo»: falso. Las campañas actuales siguen accediendo a nuevos depósitos y recuperando fósiles.
Preguntas frecuentes sobre Atapuerca
¿Cuál es el fósil humano más antiguo de Atapuerca?
Entre los más antiguos se encuentra el rostro parcial ATE7-1, «Pink», procedente de Sima del Elefante y datado entre aproximadamente 1,4 y 1,1 millones de años.
¿Qué es Homo antecessor?
Es una especie propuesta en 1997 a partir de fósiles humanos del nivel TD6 de Gran Dolina, de aproximadamente 900.000–800.000 años. Su posición exacta respecto a neandertales y Homo sapiens continúa investigándose.
¿Cuántos individuos hay en la Sima de los Huesos?
El conjunto representa al menos 28 individuos y constituye una de las mayores acumulaciones de fósiles humanos del Pleistoceno medio conocidas.
¿Eran neandertales?
Los fósiles de la Sima de los Huesos pertenecen a una población estrechamente relacionada con el linaje neandertal. El ADN nuclear y numerosos rasgos anatómicos apoyan esa relación, aunque son unos 430.000 años más antiguos que muchos neandertales clásicos.
¿Se practicó canibalismo en Atapuerca?
Los restos de Homo antecessor de Gran Dolina presentan señales claras de procesamiento similares a las observadas en animales consumidos. La evidencia de consumo humano es sólida; la motivación concreta continúa siendo objeto de interpretación.
¿Por qué Atapuerca es tan importante?
Porque conserva diferentes poblaciones y culturas humanas en una extensa secuencia temporal y permite combinar fósiles, herramientas, fauna, genética, geología y paleoambiente para reconstruir la evolución humana europea.
Conclusión
Atapuerca ha transformado nuestra comprensión de la evolución humana porque permite estudiar una sucesión excepcional de poblaciones durante más de un millón de años.
Sima del Elefante demuestra una presencia humana muy antigua en Europa occidental. Gran Dolina reveló Homo antecessor y evidencias de canibalismo. La Sima de los Huesos conserva una población extraordinaria para estudiar el origen de los neandertales y ha proporcionado ADN de una antigüedad excepcional. Otros yacimientos documentan tecnologías achelenses, ocupaciones neandertales y cambios ambientales posteriores.
Los descubrimientos de 2025 y 2026 muestran además que la historia está lejos de cerrarse. El rostro ATE7-1 ha añadido una población humana de más de un millón de años al debate, mientras la nueva excavación de TD6 ha comenzado a proporcionar decenas de fósiles adicionales de Homo antecessor.
La gran aportación de Atapuerca no es haber encontrado un supuesto «eslabón perdido», sino demostrar que la evolución humana europea fue larga, ramificada y mucho más compleja que una sucesión lineal de especies.
Bibliografía científica y fuentes recomendadas
- Huguet, R. et al. (2025). The earliest human face of Western Europe. Nature.
- Bermúdez de Castro, J. M. et al. (1997). A hominid from the Lower Pleistocene of Atapuerca, Spain: possible ancestor to Neandertals and modern humans. Science.
- Welker, F. et al. (2020). The dental proteome of Homo antecessor. Nature.
- Meyer, M. et al. (2016). Nuclear DNA sequences from the Middle Pleistocene Sima de los Huesos hominins. Nature.
- Meyer, M. et al. (2014). A mitochondrial genome sequence of a hominin from Sima de los Huesos. Nature.
- Sima de los Huesos Research Team. Estudios anatómicos, tafonómicos y paleogenéticos de la población del Pleistoceno medio de Atapuerca.
- Martín-Francés, L. et al. (2026). Estudio sobre desgaste dental y dieta de la población de la Sima de los Huesos. Journal of Human Evolution.
- Equipo Investigador de Atapuerca (2026). Balance de la 49.ª campaña de excavaciones de la sierra de Atapuerca.
- CENIEH. Estudios de paleoantropología, geocronología y tecnología prehistórica de los yacimientos de Atapuerca.

