La idea de que algunas personas son “de hemisferio izquierdo” y otras “de hemisferio derecho” es uno de los neuromitos más conocidos. Según esta versión popular, el hemisferio izquierdo sería el lado lógico, analítico y matemático, mientras que el derecho sería el lado creativo, emocional e intuitivo.
La realidad es más interesante y bastante menos simple. El cerebro sí presenta lateralización: algunas funciones tienden a apoyarse más en un hemisferio que en el otro. Pero eso no significa que existan personas dominadas por un hemisferio ni que la personalidad pueda dividirse entre lógica y creatividad según un lado del cerebro.
La idea clave es esta: la lateralización cerebral existe, pero no permite clasificar a las personas como “de hemisferio izquierdo” o “de hemisferio derecho”.
De dónde viene el mito del cerebro lógico y creativo
El mito tiene una base histórica reconocible. Durante el siglo XX, los estudios con pacientes que tenían dañadas determinadas zonas cerebrales, junto con investigaciones sobre personas con el cuerpo calloso seccionado, ayudaron a comprender que ambos hemisferios no son idénticos.
Algunas observaciones fueron importantes. En muchas personas diestras, el lenguaje se organiza con fuerte participación del hemisferio izquierdo. También se observaron diferencias en tareas espaciales, atención, reconocimiento de rostros o procesamiento emocional. Estos hallazgos fueron valiosos para la neurología y la neuropsicología.
El salto problemático llegó después. Parte de la divulgación, la educación popular y la cultura empresarial transformaron esas diferencias en una historia demasiado sencilla: unas personas serían “de cerebro izquierdo” y otras “de cerebro derecho”. Así, la lógica, el análisis y las matemáticas se colocaron en un lado; la creatividad, la intuición y el arte, en el otro.
Esa división resulta atractiva porque es fácil de recordar, permite clasificar a las personas y encaja bien en tests rápidos de personalidad. Pero no describe con precisión cómo funciona el cerebro.
Qué es realmente la lateralización cerebral
La lateralización cerebral significa que algunas funciones no se distribuyen de forma perfectamente simétrica entre los dos hemisferios. Es una característica real del cerebro humano y también aparece, con variaciones, en otros animales.
El ejemplo más conocido es el lenguaje. En la mayoría de personas diestras, muchas funciones lingüísticas muestran una organización más marcada en el hemisferio izquierdo. Esto no quiere decir que el hemisferio derecho no participe en el lenguaje. La entonación, el contexto, el tono emocional y algunos aspectos pragmáticos de la comunicación pueden implicar redes bilaterales o regiones con mayor participación derecha.
Algo parecido ocurre con la atención espacial, ciertos procesos perceptivos, el control motor o la lateralidad manual. Hay asimetrías reales, pero no funcionan como compartimentos cerrados. Una tarea cotidiana rara vez depende de una sola región o de un solo hemisferio.
Leer, hablar, resolver un problema, tocar un instrumento, orientarse en una ciudad o imaginar una solución creativa implica redes distribuidas. Algunas partes de esas redes pueden estar más lateralizadas; el conjunto, sin embargo, requiere coordinación.
Por qué no somos de un hemisferio u otro
La clave está en distinguir dos ideas. Una cosa es que una función pueda estar lateralizada. Otra muy distinta es afirmar que una persona es globalmente “de hemisferio izquierdo” o “de hemisferio derecho”.
La investigación con neuroimagen no respalda esa segunda afirmación. Un estudio publicado en PLOS ONE, con datos de conectividad cerebral en reposo de 1011 personas, no encontró un patrón global que permitiera clasificar a los individuos como dominados por el hemisferio izquierdo o por el derecho.
Eso no significa que todos los cerebros sean idénticos. Las personas pueden tener diferencias individuales en conectividad, lateralidad manual, lenguaje, atención o estrategias cognitivas. Pero esas diferencias no se organizan en dos tipos humanos simples: los “lógicos” y los “creativos”.
Además, incluso cuando una función muestra lateralización, eso no significa exclusividad. El hemisferio izquierdo puede tener un papel importante en determinadas operaciones lingüísticas, pero el lenguaje natural requiere comprensión del contexto, memoria, emoción, intención comunicativa y control atencional. Del mismo modo, la creatividad no pertenece a un único hemisferio: depende de memoria, imaginación, control ejecutivo, asociación de ideas, evaluación crítica y flexibilidad mental.
La etiqueta “soy de hemisferio derecho” o “soy de hemisferio izquierdo” puede funcionar como metáfora informal, pero no como explicación neurocientífica.
Creatividad, lenguaje y razonamiento: redes, no cajones separados
Uno de los errores del mito es presentar lógica y creatividad como capacidades opuestas. En realidad, muchas actividades humanas combinan ambas.
La creatividad no consiste solo en imaginar ideas nuevas. También implica seleccionar, evaluar, corregir y adaptar esas ideas. Un músico improvisa, pero también usa memoria, técnica y control. Una científica formula hipótesis, pero también necesita imaginación para conectar datos. Un diseñador visual toma decisiones creativas, pero aplica reglas de composición, proporción y función.
Por eso, la creatividad se estudia cada vez más como una propiedad de redes cerebrales que interactúan. Estudios recientes sobre creatividad y conectividad cerebral señalan la participación de redes como la red por defecto, la red ejecutiva y la red de saliencia. La pregunta no es qué hemisferio “produce” creatividad, sino cómo distintas redes se coordinan en momentos diferentes.
Con el razonamiento ocurre algo parecido. Razonar y tomar decisiones no son operaciones aisladas de un hemisferio. Pueden implicar lenguaje, memoria de trabajo, atención, representación espacial, control de errores y aprendizaje previo. Algunas piezas del proceso pueden tener asimetrías, pero la tarea completa es colaborativa.
El cerebro no trabaja como dos departamentos separados. Trabaja como un sistema integrado con especializaciones parciales.
Qué papel tiene el cuerpo calloso
Los dos hemisferios están conectados por grandes haces de fibras nerviosas. El más conocido es el cuerpo calloso, una estructura que permite el intercambio de información entre ambos lados.
Esta conexión es importante porque muchas funciones dependen de coordinación interhemisférica. Incluso cuando una tarea se apoya más en un hemisferio, el otro puede aportar información complementaria o participar en fases distintas del proceso.
Los estudios de lateralización no niegan las diferencias entre hemisferios. Lo que niegan es la interpretación popular que convierte esas diferencias en una división psicológica rígida. El cerebro combina especialización y comunicación. Esa combinación es mucho más precisa que la idea de un hemisferio dominante para cada tipo de persona.
Por qué este mito sigue siendo tan popular
El mito persiste porque ofrece una explicación sencilla para diferencias reales entre personas. Algunas personas se sienten más cómodas con tareas verbales, otras con tareas visuales; algunas disfrutan el razonamiento abstracto, otras prefieren actividades artísticas o intuitivas. Es tentador atribuir esas diferencias a un lado del cerebro.
También persiste porque se ha usado mucho en educación, formación empresarial, autoayuda y comunicación popular, igual que ocurre con otros neuromitos educativos como los estilos de aprendizaje. La imagen de un hemisferio lógico y otro creativo es fácil de vender, fácil de dibujar y fácil de recordar.
Pero una explicación fácil no siempre es una explicación correcta. Las diferencias entre personas dependen de muchos factores: aprendizaje, práctica, contexto cultural, motivación, experiencia, desarrollo, genética, educación, salud, sueño, atención y oportunidades. Reducir todo eso a un hemisferio dominante empobrece la explicación.
Qué conviene decir en su lugar
Una formulación más rigurosa sería esta: el cerebro humano presenta asimetrías funcionales. Algunas redes y procesos tienden a estar más lateralizados, como ciertos aspectos del lenguaje, la atención espacial o el control motor. Sin embargo, las capacidades complejas dependen de redes distribuidas y de la comunicación entre ambos hemisferios.
No hay base sólida para clasificar a las personas como “de hemisferio izquierdo” o “de hemisferio derecho” según su personalidad, creatividad o forma general de pensar.
Esta explicación conserva lo importante de la neurociencia sin caer en el neuromito. Reconoce que los hemisferios no son idénticos, pero evita convertir esa diferencia en una etiqueta simplista.
Entonces, ¿el mito es totalmente falso?
Depende de qué se quiera decir.
Es verdadero que el cerebro tiene dos hemisferios y que algunas funciones muestran lateralización.
Es falso que una persona creativa use principalmente el hemisferio derecho y una persona lógica use principalmente el izquierdo.
También es falso que la personalidad pueda clasificarse de forma fiable a partir de una supuesta dominancia hemisférica global.
El matiz es importante: no se trata de negar la lateralización cerebral, sino de explicar bien sus límites.
Conclusión
No somos de hemisferio izquierdo ni de hemisferio derecho. Somos cerebros completos, con especializaciones parciales, redes distribuidas y comunicación constante entre ambos hemisferios.
La lateralización cerebral es una realidad científica. El mito aparece cuando esa realidad se convierte en una clasificación simple de personas lógicas frente a personas creativas.
Pensar mejor no consiste en descubrir qué hemisferio domina, sino en comprender que el cerebro trabaja de forma integrada. La creatividad necesita control y memoria. El razonamiento necesita imaginación y contexto. El lenguaje necesita estructura, emoción e interpretación.
El cerebro no divide la mente en dos tipos de personas. La organiza mediante redes que colaboran.
Para seguir explorando
- ¿Solo usamos el 10 % del cerebro?
- Mitos sobre el cerebro
- Mitos y desinformación
- Fundamentos esenciales
Fuentes consultadas
- Nielsen et al., An Evaluation of the Left-Brain vs. Right-Brain Hypothesis with Resting State Functional Connectivity Magnetic Resonance Imaging, PLOS ONE
- Peterson, Evidence for a compensatory relationship between left and right hemisphere functional networks, 2025
- Tomasi, Associations between handedness and brain functional connectivity, Nature Communications, 2024
- Hartwigsen et al., How does Hemispheric Specialization contribute to Human-Defining Cognition?
- Chen et al., Dynamic switching between brain networks predicts creative ability, 2025

